Hoy me siento poeta, otra vez
11/01/2007
Es matemático: sentarme en el “Roca” y empezarme el magín a dar vueltas es todo uno. Me viene un no sé qué nostálgico o lírico... qué sé yo, a lo mejor es un retortijón.
Y repasando el cancionero popular de mi pueblo, de una reconocida y exuberante belleza, se me vienen a las mientes estas cancioncillas:
“Como el fuego de la lumbre cuando más torra,
así es la novia mía de calentorra.”
“Ay, rediós, que te meto
la estación de Madrid,
los cuarenta vagones
y el ferrocarril.”
“Un gañán embrutecido
canta sus penas de amor:
Como te coja te eslomo,
te voy a dar un mordisco
con estos dientes de plomo.”
“Como nunca te acierto,
como loca te pones,
querida Irene...
Cuélgame un farolillo de los cojones,
verás como entra farol y todo.”
¡Ah... cuán divino es el cancionero popular!
Pffffffff... Prrrrrffffffffffff.... Paafffff...