Aeropuerto rural
22/12/2006
Lo del aeropuerto de Burgos es un cuento como una catedral. Yo no lo veo claro, la verdad. Dicen que las obras avanzan a buen ritmo, pero pa mí que esto es todo un montaje de propaganda de cara a las elecciones, que están al caer. ¿No veis que llevan la tira de años hablando de lo mismo? Yo no me creo nada de nada. Lo que están haciendo allí, en Villafría... eso sólo Dios lo sabe.
Aquí, en Mediavilla, que somos más listos que el hambre, hemos tomado la delantera a los de la ciudad y esta misma mañana hemos inaugurado nuestro propio “aeropuerto rural”. Aquí hacemos siempre las cosas así, con un par de cojones. Y qué majo que nos ha quedao... Todo lisito, lisito, y largo, largo, largo... como una carretera a lo bestia.
O sea, que en Mediavilla ya tenemos aeropuerto. Que será rural y lo que quieras pero, oye, que funciona a las mil maravillas. Ahora lo de Burgos va a ser pura envidia, ya verás. Se pondrán celosos y querrán acabar enseguida el suyo y querrán que funcione mejor y todo... Pero ya veremos, ya, quién gana.
El aeropuerto éste de aquí nos lo hemos hecho en una semanica, poco más o menos. Pero si no hay cosa más tirada que hacer un aeropuerto, hombre... ¿Sabéis esa era pa trillar que teníamos ahí a las afueras? Sí, hombre, ahí donde se despatarraban las mozas del pueblo, unas veces bailando la jota chospona y algunas veces, también, sin bailar... Pues ahí está ahora nuestro aeropuerto. Claro, que, como quien dice, teníamos ya las infraestructuras hechas, porque como el campo ya estaba trillao, pues ya nos valía así, y porque para torre de control, qué mejor que la de la iglesia, que está ahí, a un paso. Y Venancio, el sacristán, que va a ser ahora el controlador aéreo, está más contento que la leche. Se ha puesto un gorro con visera y unas gafas oscuras y se pasa el día en el campanario para ver si otea algún avión que sobrevuele el pueblo, y si lo ve, aunque esté a 10 kilómetros de altura, se pone a tocar la campana como un loco y a agitar un pañuelo. Yo creo que le oyen y todo, los del avión. Ahora, que don Bonifacio, el cura, está que echa chispas porque el Venancio le tiene muy descuidadas las cosas propias del culto. Y es que el sacristán ya no baja ni a ayudar a misa, de absorto que está con lo suyo.
El vuelo inaugural ha sido hoy a las doce. Teníamos por ahí guardao un biplano de la Guerra Civil, uno que se habían olvidado los alemanes de la Legión Cóndor, y entre todos lo hemos puesto a punto: nada, quitarle el polvo, apretarle unas tuercas, una mano de pintura... ¡Y cómo tira el condenao ¡Se va él solito parriba en cuanto le das al contacto. ¡Brrrrrrmmmm.... ¡Y hala, a tomar por culo que se va ¡Pero lo que no hemos podido, ni a martillazo limpio, es desengancharle las bombas que llevaba bajo las alas. ¡Vaya pedazo de bombas! Teodoro, el alcalde, que se ha prestado a pilotar el avión, no estaba nada tranquilo viendo aquello y decía:
-Esto, en cuanto que lo toques asín (y le daba una patada a la bomba en la espoleta), va a pegar un pedo que nos va a deshacer el pueblo.
Bah, tonterías. La inauguración ha seguido palante y a mediodía, como digo, el primer avión con destino a Barcelona, ha emprendido el vuelo.
Pero a eso de las nueve de la noche, nadie sabía nada ni del avión ni del Teodoro.
-¿Ande hostias andará el avión? ¿Habrá llegao ya el Teodoro a Barcelona? -se preguntaban todos.
Así andábamos, sumidos en una insoportable duda, hasta que oímos al Matías Prats en la tele:
“... Barcelona ha estado a punto de sufrir hoy el mayor atentado terrorista de su historia, similar al ocurrido en 2001 en las Torres Gemelas de Nueva York, cuando una aeronave de extraña apariencia y cargada de potentes explosivos ha sobrevolado el espacio aéreo de la ciudad condal y ha colisionado finalmente con la estatua de Colón, en plena Rambla, causando importantes destrozos. La policía ha detenido al piloto, un tipo con boina y de aspecto embrutecido. El piloto-terrorista, que en ningún momento ha querido revelar su procedencia e intenciones, únicamente se ha dedicado a insultar a los agentes y a proferir incomprensibles blasfemias y exabruptos...”
Bueno, pues eso, que ya tenemos aeropuerto.
Asín son las cosas en Mediavilla,
asín sus las cuenta el Onofre.